Feliz día, internet

Para leer y llevar


El fin de semana sufrí la pérdida de unas pequeñas mancuernas en un conocido gimnasio en Lima. Un poco triste y enojada, decidí hacer algo que no es muy usual en mí y, casi sin pensarlo, colgué en mi cuenta personal de Facebook la siguiente frase: “Me siento decepcionada”. Ni bien hice esto etiqueté a la empresa, además de mencionar la posibilidad de cambiarme de gimnasio. Pasaron tan solo unos segundos para que una ventana del chat se abriera. Adicionalmente, algunos de mis contactos empezaron a comentar mi estado. Después de la cólera, empecé a pensar bien las cosas con mucha más calma. No suelo postear nunca nada sobre mí. Es muy inusual que lo haga. Suelo ser muy celosa con mis comentarios, fotos y demás que pudiese publicar en una red social, especialmente una tan conocida como Facebook. ¿Qué me pasó? ¿Fueron las ansias de ser por un momento popular?

Creo que las casualidades no existen. Momentos más tarde y pensando en la torpeza que había cometido, me di cuenta que esa misma fecha se celebraba el Día del Internet. ¿Desde cuándo solemos rendirle pleitesía a una de las herramientas más completas de los últimos tiempos? Entonces, empecé a indagar. Esto suele hacerse desde el 2005 cada 17 de mayo. Adicionalmente a ello, según la página de estadísticas Internet Live Stats, somos aproximadamente más de dos mil 895 millones de usuarios de internet en el mundo. En el caso de nuestro país, cerca del 25% de hogares tiene acceso a esta red.

No es que esté en contra de internet porque creo que es una herramienta muy útil que nos permite recopilar diferente tipo de información, además de permitirnos establecer contacto en tiempo real con otras personas en otros países, pero como dicen algunos: “todo en exceso es malo”. Internet nos ha creado mucha dependencia, especialmente cuando lo tienes instalado en tu smartphone. Tengo amigos que no pueden dejar de estar pendientes del teléfono y parece que les estuviesen quitando el aire cada vez que se desconectan. ¡Cuidado! Cualquiera de nosotros es propenso a volverse adicto e incluso adquirir diversas enfermedades tecnológicas como la depresión por Facebook, nomofobia, entre otras. ¿Qué momentos tan importantes de nuestras vidas nos estamos perdiendo por postear algún comentario, tomarnos un selfie o estar jugando Candy Crush en nuestro celular?

Como reflexión final,  podríamos intentar realizar el siguiente ejercicio: desconectemos el teléfono celular o desactivemos nuestra cuenta en Facebook por lo menos una semana. ¿Seremos capaces de resistir tan solo 24 horas sin redes sociales y, lo que es peor aún, sin teléfono? Pongámonos a prueba. Propongámonos no abusar de la tecnología y disfrutar de algunos momentos con nuestros seres queridos. Percatémonos de las personas que nos rodean, del paisaje que adorna nuestra ciudad. No abusemos de la tecnología, coloquémosla en un espacio donde podamos darle un buen uso, sin abuso.

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2 thoughts on “Feliz día, internet

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