A todos mis alumnos

Para leer y llevar


Ser alumno no es fácil. Ser profesor tampoco lo es. Educar es menos sencillo y más aún cuando enseñas un curso de primer ciclo, cuyo componente teórico está relacionado con las comunicaciones. La situación se torna mucho peor cuando enseñas en una universidad, lo que requiere de una mayor exigencia.

Hace una semana, aproximadamente, mis alumnos recibieron las notas de sus trabajos parciales, los cuales consistían en realizar una investigación sobre audiencias. La cara de muchos de ellos fue de tristeza, de decepción. Uno de ellos me dijo, inclusive, lo siguiente: “Corrige muy bajo, profesora”. Eso me hizo pensar por un momento.

Solo quiero decirte, alumno cachimbo, que yo también fui estudiante al igual que tú. Yo también jalé, no solo un trabajo, sino algunos cursos. Si alguien revisa mi historial académico podrá percatarse de algo: tal vez no fui la primera de mi promoción pero terminé mi carrera; esa que tanto me costó y por la que aquí estoy: egresada, titulada y próxima a seguir estudiando para fortalecer mis conocimientos. La clave, queridos míos, está en nunca rendirse. En la vida tendremos que asumir muchas responsabilidades y tendremos que aceptar que debemos esforzamos mucho, más aún si queremos destacar entre todos los estudiantes de comunicaciones con los que estamos compitiendo. Ya lo decía Albert Einstein: “Si deseas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Apuntemos a eso. Si me fue mal en la primera parte del curso, pues en la segunda me quedaré estudiando, repasando los temas que se tocaron en clase. Presionaré a mi grupo para que pueda seguir el mismo ritmo que yo tengo. No echemos la toalla antes de tiempo: pensemos en los compañeros que sí quieren salir adelante.

Lastimosamente tengo que ser la mala del juego esta vez. Tendré que exigirte mayor calidad en tus argumentos y mayor calidad en tu redacción. Recuerda: la universidad no es el colegio. Aquí todos bailan con su propio pañuelo.

Por eso, queridos alumnos, empeñémonos más. Demos lo mejor de nosotros. SI es que jalamos el curso -que no es lo ideal- por lo menos nos quedaremos con la satisfacción de haber aprendido y de haber dado la lucha. No nos demos por vencidos antes de tiempo. Hagamos lo imposible, porque para eso nos estamos formando: para hacer cosas imposibles, para cambiar el mundo. No importa si los resúmenes que has hecho están mal. A la larga aprenderás. No temas equivocarte; esto podría ayudarte. Aprende de tus errores, trata de no volver a cometerlos. Recuerda, finalmente,  que únicamente tú puedes cambiar tu futuro.

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