Digan “seeeeeeeeeeeeelfie”

Esloquehay


Con el avance tecnológico ya no es necesario llevar un espejo con nosotros; los aparatos celulares cumplen esta función. Súmale la toma de fotos. Uno ve su reflejo, “se gusta”, hace una mueca y retrata su cara. Lo más raro de esto es que el retrato no queda guardado en la memoria del aparato móvil, sino que se sube a las redes sociales. Facebook, Twitter e Instragram, entre otras, están plagadas de caras. ¿Por qué hacemos esto?

El acto de tomar fotos a uno mismo existe hace mucho. La familia Kennedy tiene una autofoto tomada en los años sesentas; sin embargo, empezó a llamarse selfie a principios del siglo XXI. Su primer uso conocido fue en un foro de internet de la televisión pública australiana: un chico daba la versión de un incidente y se disculpaba por la foto que compartía argumentando que no estaba enfocada porque era un selfie. El término se volvió tan popular que los diccionarios Oxford la eligieron como “la palabra en inglés del 2013”. Para peruanos e hispanohablantes, selfie es un vocablo de uso cotidiano.

¿De dónde viene esta necesidad de tomarnos autofotos y compartirlas con nuestro entorno virtual? Quizás en el fondo todos tenemos algo de narcisistas y vivimos “enamorados” de nuestro reflejo, ¿pero llegar a compartir nuestros “rostros poseros” en las redes sociales? ¿Será que necesitamos la aprobación del resto?

El selfie está tan #in que algunas tomas resultan curiosas y son comentadas alrededor del mundo. Recientemente Lee Thompson, joven inglés, se autorretrató a 124 pies de altura en la cabeza del Cristo Redentor de Brasil en Río de Janeiro. El empático Papa Francisco genera mayor cercanía con sus fieles a través de los selfies papales” que circulan en las redes sociales.

No olvidemos el selfie que tomó Ellen DeGeneres en los Premios Oscar. Foto que vale aproximadamente 1000 millones dólares, vista por más de 43 millones de personas y que tuvo como personajes a grandes actores como Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Julia Roberts, Brad Pitt y Meryl Streep. Otro impactante fue el de Mike Hopkins, austronauta americano que protagonizó el mejor selfie del 2013. En dicha toma aparece la tierra de fondo reflejada en su casco.

Parece que no hay nada de malo en tomarnos autofotos; sin embargo es necesario saber en qué momento hacerlo. Por ejemplo, Courtney Sandford protagonizó un selfie trágico. Luego de subir su cara al Facebook con el comentario “La canción Happy me hace feliz”, murió a causa de esta distracción mientras manejaba.

Quizás esta necesidad de tomarnos fotos a nosotros mismo no necesariamente refleja un problema emocional pero responde a una necesidad de llenar un vacío y de sentirnos socialmente aceptados. Depende de nosotros no solo autofotografiarnos, sino autorregular nuestra conducta en las redes sociales. Nuestra autoestima e identidad provienen de nuestra propia aceptación y no de un like como aprobación del otro.

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