Mundial y transmedia

Hector Mendoza


Estamos en el mes del mundial y es casi imposible no hablar de fútbol. Sin embargo, en vez de buscar “lo novedoso”, quisiera referirme a las miradas que otros/as han tenido para hacer sinergia y algo de transmedia (evidenciar un tema desde distintas plataformas y con mayor información en cada una de ellas).

Para empezar, el mundial se vive antes del pitazo inicial con las previas, es decir, las campañas de aliento a las selecciones. La Mula ha hecho una selección de los mejores spots al respecto. La emoción de apoyar a tu selección (Colombia), disfrutar de una historia donde el fútbol desaparece de la Tierra y tus estrellas (gracias a la marca) lo arriesgan todo para salvarlo (Nike), compartir un día con tus astros del fútbol y que no lo sepas (España) y vencer a la muerte, estando en el grupo de la muerte, usando la historia de los mineros que estuvieron atrapados (Chile) son campañas de otro nivel.

Si ya nuestra mente está llena de mensajes mundialistas, ¿qué sucede en el partido mismo? Antes, mirar el partido era un ejercicio personal (como el Tano Pasman), con amigos o en el estadio. Sin embargo, ahora hay que sumar los comentarios en redes sociales, las fotos, la crítica despiadada contra algún comentarista pesado y, desde luego, los memes.

A ambas experiencias hay que sumarle el factor género. El artículo de Vanessa Carrillo nos muestra que ellas también disfrutan del fútbol: compartir con amigos o con la familia las jugadas, admirar la belleza de los jugadores…ellas también son cómplices. Sin embargo, si bien existen estos avances, aquí aún seguimos jugando con estereotipos “clásicos”. Por ejemplo, tuve la ocasión de realizar un conversatorio sobre distintos aspectos de la publicidad y uno de ellos fue precisamente el análisis de una campaña de Saga Falabella desarrollada por la agencia Circus. La frase, a modo de exageración, es la siguiente: “Por 31 días el mundo es nuestro”. ¿Y el resto de días no lo es? ¿Están encerradas o conminadas?

La publicidad, los partidos, las redes sociales y el género nos han dado una mirada más completa, positiva (casi) y divertida del mundial. Brasil 2014 tiene demasiados elementos de contraste. John Oliver presenta en su show un reportaje donde le bastan 13 minutos para “golear” a la FIFA. Brasil 2014 ha resultado excesivamente caro: solo beneficia a la FIFA, tiene un costo social altísimo (estadios que no servirán para nada después del mundial, población protestando en las calles, trabajadores muertos por pocas medidas de seguridad) y marcas como Budweiser se han zurrado en las leyes del país anfitrión para vender cerveza en los estadios durante los partidos, pese a que su legislación originalmente lo prohibía.

Ahora tenemos una mirada más amplia y compleja de una “fiesta”(no hay otra forma de llamarlo) que nos encandila cada cuatro años, pero hoy, más que otras veces, tiene aristas que vale detenerse a examinar. ¿Y en Perú? No se preocupen, acá seguimos haciendo cálculos (porque mundial y números van de la mano) para Namekusei 3050.

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