El costo de la felicidad

Tinta verde


En unos días voy a seudocumplir uno de mis más grandes sueños: ver un partido en un Mundial. Hoy estuve haciendo un recuento de todo lo que he gastado (pasajes, entradas, hoteles, etc.) y de todo lo que me queda por gastar (transportes, comidas, parranda, etc.) y las cifras me asustan, pero creo que vale la pena.

Digo que es un sueño seudocumplido ya que recién se cumplirá totalmente cuando uno de esos equipos que voy a ver sea el del Perú. De solo imaginarme cantando el himno de mi selección en un Mundial se me pone la piel de gallina. Algún día…

Bueno, volviendo al tema económico me entró la curiosidad de saber qué tanto más loca que yo está la gente en otras partes del mundo (y con más plata que yo, obvio) y llegué a la lista de los diez eventos deportivos con la entrada más cara en el mundo. Para mi sorpresa, la final del Mundial de la FIFA no está en esta lista, siendo el deporte más masivo y apasionante de todos.

Esta es la lista según Forbes:

  • La entrada a la final del último Grand Slam en Wimbledon (Murray vs. Djokovic) costaban entre dos mil y 65 mil dólares. Qué bestia.
  • El año pasado, una entrada a la final del torneo norteamericano de baseball costó mil dólares en los asientos simples. Los asientos más privilegiados costaron entre 10 mil y 12 mil dólares.
  • La entrada a la inauguración de los juegos olímpicos de Londres costó 2,550 dólares en promedio. Cuando digo “en promedio” es porque la diferencia entre la entrada más barata y la más cara no era demasiada, no como la del Super Bowl.
  • Una entrada al Grand Prix de Singapur el año pasado costaba 1,800 dólares en promedio.
  • Entrar a la final del torneo mundial de golf The Masters el año pasado tuvo un costo promedio de 1,200 dólares.
  • Una entrada para la final del torneo NBA en Estados Unidos costó el año pasado 1,800 dólares en promedio.
  • Las entradas más exclusivas a la final del torneo de hockey en Canadá costaron 3,250 dólares.
  • La pelea entre los boxeadores Floyd Mayweather y Canelo Álvarez el año pasado tuvo entradas que oscilaban entre los dos mil y los –ojo– 23 mil dólares.
  • Y lo más alucinante de todo: las entradas al Super Bowl del año pasado costaron entre 1,210 y –atención– 316 mil dólares (que incluye after party, meet & greet y todas esas cosas que los gringos son especialistas en hacer para dar un mejor espectáculo). Una patada a la clase media.

Solo como dato: la entrada más cara a la final del Mundial Brasil 2014 cuesta mil dólares, muy por debajo de otros eventos deportivos.

Bueno, a seguir chambeando para seguir ahorrando para seguir soñando con algún día acompañar a nuestra querida selección en un Mundial (espero) no muy lejano.

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