De héroes a villanos

Todo tiempo pasado fue mejor


Se va acabando el mundial y, duela a quien le duela, Argentina tiene la consigna de salvaguardar el honor sudamericano, de proteger la máxima de que en mundial sudamericano campeona un sudamericano. La tiene difícil, pero en el fútbol, como en la vida, todo es posible.

Así como en la vida, en el fútbol vemos reflejado lo mejor y lo peor de la condición humana. Se quiera o no, este deporte es un espectáculo y los futbolistas son deportistas pero también son entertainerspersonas que brindan espectáculo, que están en el campo para convertirse en lo que al espectador se le antoje que sean, la fuente de nuestros más nobles sentimientos y el blanco de nuestras peores frustraciones. Pueden ser portadores de nuestros más ansiados sueños y esperanzas o los verdugos de las mismas. Son los nuevos héroes y villanos de nuestras batallas. Antes teníamos relatos y hazañas épicas, ahora tenemos fútbol.

Esto de convertirse en héroe es muy fácil o, dicho de otra manera, sucede muy a  menudo. Héroes fueron el Memo Ochoa y Tim Howard, arqueros a quienes se les atribuyeron superpoderes hasta casi convertirlos en personajes de ficción. Pero luego tenemos jugadores como James Rodriguez, un héroe joven y talentoso que se consagró a sus 22 años. Hazaña colocha y nuevo héroe, todo en el mismo mundial. Todos son héroes de momento porque, aunque sus equipos no avanzaron, lo realizado los consagra momentáneamente hasta que hagan algo que los saque de ese sitial.

Es que sucede que podemos etiquetar a un jugador de héroe a villano de un momento a otro, o mejor dicho, de un partido al siguiente. El caso más resaltante fue el de Luis Suárez, el héroe charrúa que se puso la camiseta recién operado de la rodilla para anotar los goles contra Inglaterra que le daban la agónica clasificación a Uruguay. En ese momento todos, compatriotas o no, lo alababan y decían cosas como: “me cae mal pero es un superdotado”. Pero el partido siguiente, luego de la mordida al defensor Italiano Chiellini, todo el mundo (menos los uruguayos y su presidente, obvio) lo tildó de maletero, desleal y pidieron que nunca más pise una cancha de fútbol. Así de extremos somos los fanáticos porque la pelota no se mancha.

Esta semana pasó algo más curioso aún. La gente tenía la idea de que el mundial había sido arreglado por la FIFA para que campeone Brasil. Era vista como la consentida, la hijita de papá y sus victorias sobre Chile y Colombia lo alejaban del sitial de héroe. Lo alucinante llegó cuando Alemania la empezó a golear. Cada gol era como una estocada y la gente se regocijaba de placer. El asesino del sueño brasileño, el villano para nuestros héroes sudamericanos, había generado tanta empatía inversa que muchos querían que les sigan metiendo más balas… perdón, goles. Es que la gente siempre estará fascinada por los “buenos villanos” (recuerden a sus villanos favoritos en las películas). Y es que el heroísmo y el villanismo en esto del fútbol es tan subjetivo que depende del ánimo con el que te levantes…

Al final, los verdaderos villanos, esos argentinos a quienes a nadie le caen, demostraron que los héroes se fabrican con instantes gloriosos, como le adelantó Mascherano a Romero. Solo esperemos que el llamado a ser el héroe de este mundial, esa pulga esquiva llamada Messi, sea como ese héroe que desaparece toda la película para regresar al final y regalarnos una batalla épica digna de ser recordada.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s