Caipirinha con resaca

Tinta verde


Hola. Ya estoy de vuelta en Lima y, habiendo pasado por la mejor experiencia de mi vida, ahora quiero escribir un último post como para ponerle la cereza a mi torta mundialista. Durante los últimos días del viaje estuve anotando algunas cosas que me llamaban la atención de Brasil y su gente. Aquí las más resaltantes:

1. Las únicas estrellas son los futbolistas.- Nunca vi publicidad con modelos y esto me llamó la atención sabiendo que en Brasil la belleza está a la vuelta de cada esquina (o de cada sombrilla).

2. Nada abre los domingos. NADA.- Indagando un poco sobre el por qué, asumí que el tema es básicamente religioso. En Brasil hay muchas personas evangélicas y el día domingo se respeta.

3. La gente no reza; canta.- En cada esquina había una iglesia en donde a diario y a distintas horas del día las personas se reunían a cantar. Muy bonito.

4. Los brasileños solo hablan portugués.- Ni en el aeropuerto pudimos encontrar una persona que hablase español o siquiera inglés. Es cierto que el portugués es entendible para los hispanohablantes y viceversa, pero no en todos los casos es así. Lo positivo de esto es que te obligabas/n a mimetizarte más con Brasil y con su gente.

5. El fútbol es una religión.- Salí a caminar por el malecón un viernes por la noche. Dieron las 11:00 pm y la gente seguía jugando pichanga en todo el litoral. Qué bestia. Algo que también me llamó la atención es que los arcos de estas pichangas (que estaban formados con botellas, ramas o cualquiera de esos objetos que todos hemos usado cuando de niños jugábamos en la pista) medían aproximadamente 30 cm de ancho. Es decir, meter un gol era casi imposible. A diferencia de lo que piensa mi tía Chichi Valenzuela, yo sí creo que ese entrenamiento hace que todo el nivel aumente.

6. En Brasil la gente pesca.- Era algo que también se veía en las playas todo el tiempo. Y no hablo de gente que se dedica al oficio de la pesca, sino de familias que salen a pescar como hobbie. Bello.

7. En Río se camina descalzo.

8. Vi que algunos restaurantes tenían mesas reservadas para personas con discapacidad.- Aquí pasa eso en los bancos, y me pareció una genial idea hacerlo también en restaurantes, con las mesas más cercanas a la puerta.

9. Cuando juega la selección, juegan todos.- Igualito que en Perú (ja), pero más de a de veras. Me explico: cuando juega Brasil, Brasil se paraliza. Los negocios cierran en su totalidad: tiendas, servicios turísticos, kioscos… Todo. Alucinante.

10. Siempre hay música. SIEMPRE. Incluso cuando no debería.- Por las calles era común ver pasar “parlantes ambulantes”: personas que caminaban empujando una especie de carrito heladero pero que en realidad era un gran parlante con música a todo volumen. Al comienzo esto me chocó, sobre todo cuando estaba en alguna playa paradisíaca leyendo un buen libro, pero ahora entiendo que la alegría de los brasileños debe estar acompañada de música y caipirinhas siempre.

11. Finalmente, fue un gran detalle que la alfombra del avión sea verde y tenga pintada una canchita de fútbol.

12. Ah, un ultimito: nunca dejé de ver una blanquirroja por ahí. Todos los días me crucé con un peruano.

Volveremos, volveremos.

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