Contigo, Perú

Tinta verde


Ayer salí a almorzar comida criolla con unos amigos y, dada la fecha, naturalmente comenzamos a hablar sobre cuáles son aquellas razones que más orgullosos nos hacen sentir de ser peruanos. Aquí debo agregar que una de las personas presentes en la conversación era extranjera.

Dentro de las cosas que se comentaron, una de las que más me dejó pensando fue un comentario de mi amiga ‘Ale’. Ella propuso ponernos a pensar en cosas que nos hagan sentir orgullosos como peruanos pero en las que nosotros participemos activamente. Vale decir, Machu Picchu es quizás el principal motivo de nuestro orgullo milenario, pero lo cierto es que poco o nada tenemos que ver nosotros (quienes hoy conformamos el colectivo “los peruanos”) con esta maravilla. El tema se puso interesante. Se trataba de hallar motivos de orgullo de los cuales hoy seamos causa como sociedad.

Sin duda podemos destacar aquí nuestra incomparable gastronomía. Las manos de todos nosotros la conforman y es algo que no ha quedado en la historia, sino que la seguimos reinventando.

Mencionar nuestra biodiversidad y su riqueza creo que es algo ambiguo, porque es cierto que formamos parte de ella pero no se debe a nuestra voluntad. Nos tocó así y punto (y es bueno que nos sintamos orgullosos de ello).

Hablar de literatura en un país tan analfabeto como el nuestro me resulta extraño. Me saco el sombrero por Mario Vargas Llosa, pero creo que él no es un logro social.

Y así, pensando y pensando para poder llegar a más de una respuesta (sobre todo para no hacer roche con el extranjero), no pudimos llegar a más. Suena triste, pero fue así. Luego alguien cambió de tema y la conversación nunca regresó a este punto, pero debo confesar que yo sí me quedé pensando en este embrollo.

Ya en mi casa, y con el capricho de no quedarme dormido hasta hallar más de estas razones, me puse a pensar en por qué diablos me costaba tanto hallarlas. La respuesta creo que se debe a todas aquellas cosas que más bien nos avergüenzan de ser peruanos. Mientras divagaba sobre esto, bocinas de combis interrumpían mis pensamientos y en la tele las noticias hablaban de un nuevo acto de corrupción de nuestros gobernantes, o algo similar a lo de siempre. Es evidente que con tanto “ruido” y cosas por mejorar sea difícil darnos cuenta de aquellas en las que sí estamos bien. Pero ello tampoco debería cegarnos del todo. Finalmente, luego de darle mil vueltas al asunto, pude hallar unas cuantas más #win.

Nuestra música y nuestra danza son también motivos de orgullo patrio, y vaya que hoy dependen de nosotros. Nuestro apoyo (aliento) al deporte peruano también es algo que nos debe llenar de orgullo, pues más allá de que seamos una potencia (vóleybol) o un fracaso (fútbol), nunca dejamos de llenar estadios o coliseos y eso es lindo (okey, en esta última quizás me vi sesgado por la emoción de haber estado en el mundial hace unos días).

Y así hallé unas cuantas razones más, pero antes de mencionarlas prefiero invitarlos a pensar a ustedes. ¿Cuáles son aquellas cosas que te hacen sentir orgulloso de ser peruano, pero de las que tú participes activamente? Hay varias, vamos.

Música, maestro.

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