Hoja en blanco

Todo tiempo pasado fue mejor


Este probablemente sea la imagen más aterradora para cualquier escritor, periodista, guionista o creativo. Enfrentarse a una hoja totalmente en blanco, sin nada escrito, ni la sombra de una idea que se asome. Nada, absolutamente nada sobre qué escribir.

Esto es a lo que me enfrento hoy, no tengo ni la más remota idea sobre la cual escribir. Tengo lo que se conoce como “bloqueo del escritor”. Esto, he leído por ahí, es de lo más común que puede ocurrir en el quehacer periodístico, literario, narrativo y en general en cualquier arte que involucre la creación de algo que antes no estaba ahí. Es más, este síndrome de la página en blanco, del quedarte “sin ideas” o simplemente “bloquearte”, ha acabado con carreras literarias y ha sido la causante de largos silencios a nivel creativo en innumerables autores, directores y gente que se dedica y se gana la vida escribiendo obras.

En algún momento cruzo por mi cabeza la idea de no escribir la columna, dejarla para la próxima semana asumiendo que algún tema surgiría, pero la responsabilidad y el compromiso adquirido es más poderoso, así que necesito lidiar con esto de una manera rápida y sobre todo concreta. Tengo que escribir algo ya mismo.

Lo alucinante es que mientras lo pienso, he buscado alguna solución a este bloqueo. Es sorprendente la abundancia de consejos prácticos que existen en la web. De hecho la raíz de todo es un tema neurológico, en la que la parte del cerebro encargada de la escritura sufre una falta de irrigación sanguínea que produce que te quedes en blanco. Puede ser. Me inclino más a pensar que es un tema de “presión autoinflingida”. Esto de pensar en algo que sea medianamente simpático e interesante para ustedes me llena de estrés semana a semana. Algo de eso debe ser. Me abruma la idea de escribir algo que supere lo anteriormente escrito. Pero bueno, de eso el único culpable soy yo.

Me imagino, además, que este problema lo deben enfrentar muchos de mis alumnos cuando les pido que escriban sus trabajos o respondan un control de lectura. Ese instante previo a responder la pregunta debe ser muy parecido a lo que estoy enfrentando ahora. Y aunque a ellos los motive la nota, que seamos honestos es un motivador excelente, a mí lo único que me motiva es que a la gente finalmente le guste lo que lea, nada más y nada menos, es decir, más “presión autoadquirida”. Así que vamos a poner en práctica un par de consejos de esos que encontré por ahí en la web.

Dicen que es útil tomarse un descanso. Me he tomado varias horas de descanso y nada, sigo bloqueado, así que esa puede ser una opción si no tienes un plazo que cumplir. En mi caso ya es viernes y, pues, seguimos sin ninguna idea. Lo otro que dicen es muy útil es lo más básico y elemental: empezar a escribir sobre cualquier cosa. Y miren que veo que funciona. Empecé hace dos mil caracteres y ya vamos terminando. Ahora que el alma me ha vuelto al cuerpo y tengo un artículo casi escrito puedo decir que “sigo bloqueado”, pero que lo más efectivo es leer sobre lo que te está pasando, sentarte a escribir y dejar de quejarte de que no se te ocurre ninguna idea.

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