Tecnología 6.0

Para leer y llevar


Me sorprende cómo la tecnología avanza a pasos agigantados. Recuerdo que cuando tenía 15 años (hace no mucho) a lo máximo que podíamos aspirar nosotros, los chicos de colegio, era obtener un celular Nokia con pantalla verde, un juego llamado Snake y que podía hacer llamadas. Nunca nos hubiéramos imaginado que este pequeño aparato podría contener una red inalámbrica que nos permita contactar con personas que podían estar lejos y, con el paso del tiempo, convertirse en una necesidad. Tampoco pensábamos darle otro uso que no fuesen las llamadas o alcanzar el puntaje completo en Snake.

Los años han pasado y los aparatos tecnológicos han cambiado. Me sorprende la manera en la que se acorta el paso de tiempo entre un invento y el otro. Hace tan solo unas horas unas de las compañías más importantes del mundo en innovación tecnológica, Apple, lanzó al mercado lo que sería el nuevo IPhone 6 y adicionalmente presentó el Apple Watch. El primero es una versión avanzada de su teléfono celular y el último es un reloj que permitiría contestar llamadas, dar “toques” y tener una red de contactos, entre otras funciones.

Pero no todo es color de rosa. La tecnología como medio me parece perfecta. Podemos llegar a interactuar con gente que no conocemos (incluso solicitar entrevistas en otra parte del mundo o tener una mejor conexión a Internet). ¿Pero qué pasa cuando la tecnología llega a traspasar la línea de lo “normal”? ¿Cuando, incluso, empieza a transformar algunos hábitos de conducta? Por ejemplo, el famoso phubbing (mirar el celular mientras otra persona te está hablando) que se ha extendido por todos lados. A veces, inclusive, no nos percatamos que lo estamos haciendo y resulta incómodo para las personas que desean tener una interacción más profunda con nosotros. Adicionalmente a ello, esa posibilidad de comunicarnos con el otro pierde un poco su esencia. Por ejemplo: le escribiste “X” a una persona determinada pero él, al leerlo, entendió “Y” porque le dio otro sentido. No escuchó el tono de tu voz y no tuviste tiempo para explicarle detenidamente lo que quisiste decir. En cristiano, estamos más expuestos a malinterpretaciones, lo que puede generar peleas. Inclusive, ahora las personas tienden a aislarse más por estar más concentradas en Facebook. Muchos de nosotros ni siquiera tenemos que estar chateando, sino que nos dedicamos a leer y navegar para ver “qué hay” o estamos atentos para ver si otra persona nos escribió, produciendo un aislamiento de este mundo. Es por eso que ya no prestamos atención a los que nos dicen.

La tecnología nos sirve porque nos hace la vida más fácil, pero debemos tener en cuenta que no podemos depender tanto de ella. Podemos hacer lo que nos propongamos con o sin ella. Hace algún tiempo era una persona feliz sin celular. Ahora que lo tengo sigo siendo feliz porque sé que voy a poder sobrevivir sin ella si es que no la tuviese.

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