Eterno resplandor de un cerebro sin memoria

Esloquehay


Memoria, odiosa memoria…. para ciertas cosas nos falla y otras veces recuerda cosas. Este proceso que realiza el cerebro nos ayuda a codificar, almacenar y recuperar información pasada.

No existe felicidad sin memoria. A través de nuestra experiencia nos convertimos en los seres que somos por nuestros recuerdos, vivencias y aprendizajes traídos del pasado al hoy. Lo dice la Real Academia Española: la memoria en la filosofía escolástica es una de las potencias del alma a  través de la cual se retiene y se recuerda el pasado.

Usualmente cuando entro a una clase y pregunto a mis alumnos si se acuerdan de los temas que vimos la clase pasada, todos toman sus apuntes y repasamos. Yo me pregunto: ¿ya no tenemos cabida para recordar lo que aprendemos la semana anterior? La accesibilidad a la información que tienen los jóvenes en estos días ha limitado su capacidad para guardar datos en la memoria. ¿Para qué voy a guardar información en mi cabeza si la tengo en mi computadora o en mi celular? Sin embargo, son muchos los recuerdos que procesan sus cerebros.

Actualmente somos impactados por miles de anuncios publicitarios, plagados de mucha información, experimentamos diferentes situaciones y tenemos poco desarrollada nuestra memoria. ¿Cómo vamos a recordar todo?

Un mismo suceso es recordado de forma diferente y personal por los individuos porque la memoria es subjetiva. Somos seres que lo interpretamos todo de diferentes maneras. Por esta razón muchas marcas intentan trabajar sus campañas publicitarias en base a insights que apelen a los recuerdos más profundos que puede tener su target. Aquella información que se encuentra dentro del mensaje publicitario de manera implícita apunta a provocar una sensación de familiaridad; es decir: “esto me parece conocido porque mi memoria lo tiene guardado en algún recuerdo”.

Tenemos que tener en cuenta que tenemos diferentes tipos de memoria a los que debemos apelar cuando emitimos un mensaje publicitario. La memoria icónica es la fugaz, que nos lleva a recordar escenas que se vuelven lúcidas por momentos. La memoria de corto plazo que dura más que la icónica nos sitúa en el presente y nos permite asimilar lo que nos sucede. La famosa memoria a largo plazo es la que guarda los recuerdos de la memoria a corto plazo de una forma permanente.

Otras memorias que son importantes tener en consideración son la memoria retrospectiva, que se refiere a los recuerdos pasados de sucesos y experiencias; la memoria prospectiva, que te recuerda las cosas que debemos hacer en el futuro; la memoria explícita, que tiene los recuerdos que podemos evocar de forma voluntaria y a la que apelo cuando mis alumnos no se acuerdan de la clase; y la implícita, que tiene los recuerdos que no podemos recordar con facilidad.

Todas estas memorias pueden influenciar en nuestro comportamiento y es algo de lo que no somos muchas veces conscientes. Ahí yace la importancia de conocer a profundidad a nuestro receptor.

Existen más memorias, pero ya las olvidé.

human minds

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