Estratégicamente vital

Vanessa Carrillo


Recuerdo cuando estaba en la universidad. Muchos fines de semana quería salir de fiesta y negociar con mi papá la hora de llegada a casa, lo que me obligaba a formularme estrategias interesantes para convencerlo. Una de ellas era ser más cariñosa de lo normal o inventarme un preámbulo de lo “estresada” que estaba de las clases y mi “necesidad” de distracción prolongada.

Creo que siempre fui buena expresándome, así que este ejemplo nos enseña que podía inducir a mi querido interlocutor a prestar atención a aspectos irrelevantes de mi argumentación, presentados como im-por-tan-tí-si-mos. Él perdía un poco el foco del “quiero llegar a las 4 am” y me daba más permiso (espero que mi papá no lea este post :/).

Vivimos en un mundo que nos obliga a plantearnos estrategias para sobrevivir. Y esto existe desde hace siglos; sin embargo, hoy en día hemos mejorado la técnica porque le sumamos grandes dosis de creatividad e inteligencia.

¿Qué es una estrategia? Según la RAE, es el “arte de dirigir las operaciones militares”. Esta dirección tiene un para qué y éste es el objetivo: “punto o zona que se pretende alcanzar u ocupar como resultado de una operación militar”.

Si seguimos bajo el contexto militar, Alejandro Magno llevó a la victoria a su ejército, cinco veces inferior al persa. Objetivo: derribar al enemigo. Estrategia: “obligar” a su gente a realizar actos heroicos quemando sus propias naves; si sus tropas querían volver a casa, tendrían que conquistar las del enemigo. Es así como puso a sus soldados en una situación sin retorno y obtuvo victorias.

Si no tenemos bajo la almohada Las 36 estratagemas, manual redactado por monjes guerreros, o El arte de la guerra de Sun Tzu, ¿podremos sobrevivir en la guerra diaria? La verdad es que lo hacemos todo el tiempo. Sería bueno, de todos modos, darle una miradita a este par de libros.

Si pasamos al contexto natural, nos establecemos objetivos y estrategias todo el tiempo: salir hasta las 4 am, irse a estudiar fuera, obtener un aumento de sueldo en el mediano plazo, especializarse en algo, llevar un curso, incrementar las ventas, reposicionarte, etc.  Absolutamente todos estamos en la capacidad para superar nuestros propios límites y mejoramos continuamente nuestras capacidades. Estas “tareas” nos obligan a ser unas máquinas generadoras de estrategias (conscientes o no).

El contexto publicitario nos obliga a establecernos objetivos de campaña teniendo en cuenta las metas que se traza una marca. Sin un “qué” no podremos tener un “cómo” y finalmente no podremos generar ideas en función a las acciones que nos ayudarán a cumplir las metas. La marca Old Spice se trazó como objetivo en el año 2010 convertirse en tendencia en las redes sociales. Para ello convocó al exfutbolista y actor estadounidense Isaiah Mustafa para aparecer dentro de la tanda del Super Bowl como el Hombre Old Spice. Luego de esa aparición se generaron y postearon videos de este atleta en diferentes situaciones; los consumidores le pedían consejos que eran respondidos a través de más videos y esta estrategia le dio como resultado 34 millones de visitas en YouTube. #WIN

La línea aérea candiense WestJet quiso fortalecer la relación que tenía con sus clientes, así que su estrategia consistió en sorprenderlos a través de regalos que llegarían a su destino y que fueron pedidos a Papa Noel a través de una carta previa a la partida de su vuelo. #WIN

Mucha estrategia, ¿no?

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