Que comience el juego, de nuevo

Manolo Vergara


Acá en Lima el verano no se quiere ir, pero en Westeros Winter is coming. Este domingo 12 de abril en la noche se estrena la quinta temporada de Game of thrones. Probablemente el estreno más esperado del año (sí, más que Avengers 2). Si no sabes de qué serie estamos hablando significa que debes haber estado cuatro años encerrado sin acceso al cable o a Internet o que simplemente careces de buen gusto. Así que hazte ver o busca al toque en la web las temporadas anteriores para ponerte al día. Claro, siempre y cuando dispongas de 40 horas (la madre de todas las maratones seriéfilas te espera). No te arrepentirás, lo prometo.

No pretendo ahora comentar por qué GoT me parece la mejor serie jamás escrita para la televisión ni por qué mi fanatismo es tal que le he pedido a mi esposa innumerables veces que se tiña el pelo de rubio y me deje llamarla Khaleesi. Solo quiero dejar sentado en estas líneas que me siento afortunado de poder ver en vivo y en directo este acontecimiento mundial sin que nadie me lo cuente, sin tener que verlo años después en Internet y poder sentarme frente a mi televisor durante diez domingos seguidos y darme cuenta que es posible tener un teleorgasmo con cada diálogo y giro de la historia en simultáneo con millones de personas en el mundo.

La serie está basada en la serie de novelas Canción de hielo y fuego del escritor George R. R. Martin y fue creada por David Benioff y D. B. Weiss para la cadena HBO allá por el lejano abril de 2011. Ellos escriben los guiones y también son los productores. Cuenta la leyenda que cuando se acercaron a Martin para proponerle hacer de sus libros una serie de televisión el escritor, para poner a prueba sus conocimientos, les hizo una pregunta: “¿Quién es la madre de Jon Snow?”.

No pienso discutir con los que han leído los libros. Yo no los he leído y espero no hacerlo pronto. Aunque confieso que alguna vez leí foros de las novelas para ver qué pasaba con los personajes en las novelas. Soy amante de los spoilers, qué le puedo hacer. Igual me impacté por la boda roja, como todos, ¿no? Y también gocé a más no poder cuando envenenaron al personaje más antipático jamás creado. A tu salud Joffrey (este… lo siento, muere en la cuarta temporada).

Si tuviera que escoger razones por las que me gusta esta serie serían dos: los personajes femeninos y la inversión de las expectativas. En GoT las mujeres son fuertes, son inteligentes, son bellas, son maquiavélicas y son divinamente impredecibles. Basta con ver el largo camino de Samsa y Arya Stark de la primera temporada a la cuarta y ni hablar de la Madre de Dragones, personajes irresistiblemente perfectos. La inversión de expectativas se resume con lo siguiente: “todos los buenos y malos mueren”, tan simple como eso. Cuando piensas que hacer lo correcto y ser honesto es lo indicado te das cuenta que terminas por perderlo todo, hasta la cabeza, y cuando eres extremadamente despiadado y parece que estás por encima del bien y del mal, terminan por perforarte el estómago en la posición más vulnerable. Ya lo decía Cersei Lannister: “En este mundo, cuando juegas a los juego de tronos, o ganas o mueres”. Buen fin de semana. Valar Morghulis.

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