Correr por los que no pueden

Vanessa Carrillo


No soy runner, nunca lo fui y no creo que lo sea en un futuro próximo. Lo mío va por el amor a pedalear en dos ruedas. Sin embargo, apoyo a quienes, como yo, tienen como estilo de vida que consiste en ir avanzando con un ritmo cardíaco que libera endorfinas.

El domingo 3 de mayo se llevó a cabo la carrera Wings for Life World Run. Como no estoy familiarizada con el mundo de los corredores, no tenía idea, como muchos de ustedes (me imagino). Sin embargo, este evento es conocido a nivel mundial.

Brasilia en Brasil, Cape Town en Sudáfrica, Oporto en Portugal, Aarhus en Dinamarca, Alanya en Turquía, Aranjuez en España, Breda en Países Bajos y Melbourne en Australia tuvieron deportistas experimentados y novatos corriendo por sus calles. Esta competencia se lleva a cabo de manera simultánea en 35 ciudades alrededor del mundo y tiene un genial fin: recaudar dinero a través de las inscripciones para la organización que tiene el mismo nombre y que investiga sobre lesiones en la médula espinal.

Se estima que alrededor de tres millones de personas en el mundo viven con una lesión de este tipo. Además, cada año, 130 mil más sufren de una lesión medular a raíz de accidentes de auto (en su mayoría).

Bajo el concepto “Corre por aquellos que no pueden”, esta iniciativa no tiene un punto de llegada como una carrera tradicional. La meta es móvil; es decir, los corredores deben llevarle la delantera a una meta que se mueve y que parte 30 minutos después del inicio de la carrera. Si ésta te alcanza, la competencia ha terminado.

Este año la carrera ha conseguido que se inscriban alrededor de 2000 personas en Lima. El punto de partida fue el Circuito Mágico de Agua. Los atletas han podido disfrutar de su gran pasión por correr y cruzaron las calles de Miraflores, Barraco y Chorrillos.

Wings for Life, aún no tan conocida en el país por la falta de promoción, propicia  que los corredores puedan comparar su rendimiento con el resto de la gente que compite en todo el mundo tomándose un selfie y compartiéndolo en la página web. La organización ha intentado darse a conocer contando con la participación de líderes de opinión como Sofia Mulanovich, Rafaella Camet y Eddie Jordan, entre otros. Por otro lado, cuenta con el patrocinio mundial de las marcas Garmis y Puma y nacionalmente con Perú Runners y Red Bull.

El Perú, gracias a nuestro fondista estrella Remigio Huamán, quedó tercer puesto a nivel mundial en la carrera de este año. Huamán compitió en Austria y recorrió 78.2 kilómetros. Este atleta, pese a que Entel y Nike cubren su pecho y espalda, luce la bandera peruana en su corazón. Por su parte, Emerson Trujillo, con 72.15 kilómetros, quedó en primer puesto en Lima y noveno a nivel mundial. ¿Nos enteramos?

Quizás para la próxima carrera, que será el 8 de mayo de 2016, más marcas se involucren para promocionarla; más líderes de opinión se unan y más atletas y no atletas estén dispuestos a correr… correr por aquellos que no pueden.

El verdadero ganador fue Pacman

Renzo Rojas


Yo poco o nada sé de box, pero coincido con la mayoría de comentarios en las redes sociales al criticar el modo de pelea de Floyd Mayweather, quien solo se dedicó a medir y a esquivar. Sin embargo, esquivar golpes no es lo único que sabe hacer este “humilde” boxeador.

Pese a ser, según Forbes, el deportista mejor pagado del mundo, “Money” genera muy pocos ingresos (comparativamente hablando, por supuesto) por publicidad y auspicios. Prueba de ello son las repetidas ocasiones en las que este boxeador ha salido con trajes “vacíos”, sin ninguna marca que lo auspicie, como claramente puede verse en esta foto.

La razón es clara: ninguna marca (en realidad muy pocas, ya que siempre hay una que otra cazarrecompensas) quiere que se le identifique con esta bestia del box. Y no le llamo bestia únicamente por su rudeza dentro del ring, sino –sobre todo– por llevar esa misma rudeza fuera del cuadrilátero. Mayweather, muy popular por sus excéntricas fotos en Facebook, tiene numerosas acusaciones por violencia doméstica y ataques callejeros. Nada “deportista” a mi entender. Y esto ha hecho que, a diferencia del resto de deportistas destacados en el mundo, muy pocas sean las marcas que quieran auspiciarlo.

Pero pese a que ya se hablaba de un nuevo short vacío para esta pelea por parte de Mayweather, finalmente dos marcas optaron por acompañarlo al ring. Hublot apareció como único auspiciador en su short y Mr. King le cubrió las espaldas en su salida al cuadrilátero. ¿Por qué? La respuesta es tan burda como evidente: ambas marcas consideraron que la exposición mediática que conseguirían sería un beneficio mucho mayor al posible “desatino” del que puedan culparlas (como bien se ha venido haciendo en las redes).

Según ESPN, Burger King pagó un millón de dólares para poder escoltar al campeón. Mientras que Hublot ha hecho más reservada su oferta. No se sabe la cifra exacta que la relojera suiza entregó al norteamericano por este auspicio, pero lo que sí salió a la luz fue el llamativo reloj con esmeraldas y diamantes que el boxeador podrá sumar a su extensa colección.

Todo lo contrario sucedió con el filipino Manny Pacquiao, un deportista ejemplar, caracterizado por su humildad, su disciplina y los consejos que constantemente da a sus fans, razón por la cual las marcas “se pelean” (y no hablo de box) por patrocinarlo. Así, “Pacman” salió al cuadrilátero con un short valorizado en casi 2.5 millones de dólares por sus auspiciadores, y eso que ya no está en su momento cumbre. Las marcas que vistieron a Manny fueron Nike, Motolite, Air Asia y Cafe Puro.

Contrariamente a lo que muchos teóricos sostendrían como consecuencia de auspiciar a un “perdedor”, las marcas que estuvieron presentes en esta pelea no han dejado de manifestar su apoyo en Twitter al boxeador filipino. Y es que el deporte no es algo que solo se practica dentro de un campo de juego, sino que es, más bien, un estilo de vida digno.

Grande, Pacman.

1, 2, 3… ¡a correr!

Molly Rosas


Recuerdo los constantes esfuerzos de mi madre para que pueda salir de casa e ir al gimnasio. Lo detestaba. Tampoco destacaba en el curso de Educación Física. Tenía solo 9 años. Las cosas fueron cambiando conforme fui creciendo. Destacaba (cosa que me impresionaba) en el mencionado curso. Según mi profesora, tenía condiciones para el deporte. Recuerdo haber hecho de todo: salto largo, salto alto, postas, vóley, fútbol, etc. Y así como dice el Chavo, “sin querer queriendo”, dejé de ser una niña inactiva.

Después de algunos años, cuando me mudé a Lima, volví a mis hábitos sedentarios. Me cambié de colegio dos veces y en el que finalmente me quedé no hacíamos mucho deporte. Me percaté a mis 15 años que no era una niña muy esbelta.  Otra vez mi mamá, muy preocupada, me volvió a insistir con matricularme en un gimnasio. Tenía malos recuerdos, pero accedí.  Recuerdo haber entrado a una clase de tae-bo y el profesor me dije que patee con toda mi fuerza. Me encantó. No sabía que existía “algo” así. Y como quien no quiere la cosa, terminé amando el deporte. Pasé del gimnasio a las maratones y demás. Hasta que finalmente decidí quedarme con el primero.

A nuestra larga lista de días conmemorativos, se sumó el de la Actividad Física que se celebró el día de ayer. Esta conmemoración fue instaurada por la Organización Mundial de la Salud, que detectó que la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad en el mundo. El objetivo es promoverla y persuadir a los demás de formar parte de ella.

En nuestro país las iniciativas deportivas han crecido a nivel de Lima. Hay más eventos deportivos y eso es bueno. Sin embargo, la contraparte de esto es que no hay lugares adecuados para que estas actividades se realicen. Las municipalidades o el gobierno deberían invertir en estos centros. Las provincias están nulas en este aspecto.

“El deporte es una herramienta efectiva para la construcción de la paz”, dijo la ONU en un comunicado. Esto me hizo recordar cuando casi 1800 presos batieron el récord Guinnes el año pasado. Todos con step en la mano se pusieron a bailar y a realizar una rutina de ejercicios (full body). Según el entonces director del penal de Lurigancho, Tomás Garay, esto había provocado un descenso en el consumo de drogas.

La actividad física siempre será una buena opción para dejar los malos hábitos, para poder invertir nuestro tiempo en hacer algo que nos traerá resultados a largo plazo. Lo único que necesitamos es actitud y un par de zapatillas.